Sueño..., (parte 1)

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 Alli, casi sin saber porque me encontraba de pie frente al mismo espejo que escuchara mis secretos, el que me miró vertir tantas solitarias lagrimas, al tener que aceptar los fatales designios, cuando el destino me arrebató la presencia de mi madre y de familiares tan queridos, ausentes al partir su alma a otros mundos y nunca me dio la espalda, en esos conflictivos momentos de gran aflicción.

Si, ese mismo espejo que en mi animo sembraba de origen desconocido, ese magico encantamiento que me embrujaba de manera singular y extraña; siempre habia sospechado, con certeza, de que alli se

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El último Tren ( una página de mi novela Sara)

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Hoy amanecí soñando que raro, me siento extraño de haber soñado, no recuerdo a qué horas caí en tan profundo sueño, para empezar a viajar en mi conciencia, a los linderos de personas y paisajes que se habían esfumado con los tiempos.

 y vagamente como un presentimiento, recuerdo este sueño, así; velado por una esquiva bruma que esconde la realidad del paisaje que se quiere contemplar, pero queriendo iluminarse, de la oscuridad de esas sombras reconocí su figura, sí, allí estaba ella, la que llegó a ser para mi corazón innombrable, la que el destino le llevó a otro camino

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Ella(4) Lo soñé..., lo viví...,

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Dos vocablos que lo dicen todo o no dicen nada, que simplemente aparecen o desaparecen, en mis sueños, en mis pensamientos, en mis sentimientos, o en ninguna parte, pero están ahí como una constante, repetitivamente en cada una de mis composiciones, en mis escritos, en mis cuentos, en mis poesías, como si fuesen una clave del arcano de mi existencia, con tanta intensidad que ya no sé si lo soñé o lo viví, y ahora aparecen nuevamente cuando pienso en ella, en esa criatura deliciosamente bella, a la cual no puedo concebir, sin entender si la he soñado a ella,

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Cuento de navidad

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La música se adivinaba en la tibieza de la noche, y las luces del poblado poco a poco transmitían esa alegría.

 Ah, el amor,  ese amor que vivíamos en cada motel del camino, que grato, que eran esas andanzas a la ventura, benditas sean las mujeres primorosas que no niegan sus besos ni sus encantos.

Al llegar, los pies acariciaban las lozas de azulejo, y el aguardiente volaba de mano en mano.

Arnulfo se apresuró a recibirnos aguardiente en mano, y nos envolvía con su tufo de borracho.

Abel y yo nos miramos desconsolados, no era mucho lo que aquí

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Ella (3)

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A veces se nos pasa el tiempo  eternamente,  escuchando que vivimos, si así, simplemente oyendo  que vivimos, tan inútilmente que se  vuelve una sensación de pereza,  una estática contemplativa del vivir, son los gritos del corazón que corren por las venas plenas de angustia, agitando al pensamiento.

Y así con los ojos muy abiertos, mirar al alma para entender su nobleza, analizarla y compartir el huracán de sentimientos que acucian los deseos, estos que se objetivan para seguir viviendo, de los recuerdos, de aquellos coloquios inolvidables que enaltecían los sentimientos, de las huellas profundas de la vida en la tristeza,

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Ella (2) primera parte

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 Confieso que cuando la “conocí”,  sentí  intensa curiosidad por ella, ¿era un interés quizás estético por admirar lo bello? ¿Era solo mi pasión artística que busca un motivo para crear ilusiones y sueños en las palabras que ordena el pensamiento? o realmente me sentía atraído por ella, como sin poder impedirlo, la polilla, busca la luz para morir en ella.

Cómo, no pude darme cuenta, de que día a día mi vehemente deseo de platicar con ella a la distancia, sin ningún contacto físico más que  nuestras palabras hilvanadas al viento se convertían en mí, no en una fijación pasajera,

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Son las siete de la noche

Son las siete de la noche, que fastidio, normalmente llego a la casa a dormir sobre las once o doce de la noche, pero hoy he llegado temprano  pese a la costumbre que últimamente las circunstancias me han impuesto, ha llovido leve y pertinazmente, a veces las lluvias aquí se tornan en aguaceros torrenciales, que trastocan todo en una sensación de lúgubre aburrimiento, al menos si hubiese una ella por aquí presente, esta soledad por la inmensidad de la casa sería más tolerable, hoy vine acompañado de mis hijos y sus amigos, y me dispongo a jugar dominó, pero no

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La mujer, el amor y el placer

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Caminaba bajo un cielo de ocaso, y su color violeta, y el verde circundante, tranquilizaban mi espíritu, que aún se deleitaba con la ilusión de probar  tus labios, sensación tan grata que traía a mi realidad, una concepción de un afecto, que podría llamarse amor, en esto iba pensando en tanto  maquinalmente andaba, muy lentamente aparentemente sin dirección alguna, y al mismo tiempo escuchaba dentro de mí mismo el recuerdo melodioso de canciones musicales que me recordaban gratos momentos.

Prácticamente había concluido aquel paseo emprendido, solo para aquietar mi espíritu y ya me acercaba a los linderos de la ciudad,

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Junio

Alguna vez ya había publicado un fragmento de este cuento con el título de la apariencia, cuento nacido en una madrugada en que el sueño era inconstante, así que decidí leer o escribir para fatigarme y conciliar el sueño, y así como me sucede regularmente las palabras brotan y se van juntando en oraciones, que mi mente busca de ordenar para ser coherente, y he aquí lo que nació de esa noche de insomnio, en ese mes de junio.

 * junio; 

 Hoy, después de un largo camino entre las sombras por desiertos y valles de misterio aun tiembla mi alma

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coloquio entre dos enamorados (primera parte)

 Ella:

Era imposible que  la distancia  no aminorará el calor de nuestras pláticas, ayer escuche su voz, se sentía triste y lejana, cuando el timbre del teléfono se dejó escuchar con esa alegre tonada que mi sobrina escogió, ya sabía que era él, y fingiendo alguna inesperada dificultad aduje que no le escuchaba para nada claramente, y sentí su desespero, le imaginé sentado en algún  sillón frente a los ventanales  y con su libro favorito en una mano y el teléfono en la otra, habíase pasado algunos días sin comunicarnos debido a un percance médico del cual él, estaba restableciéndose,

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